jueves, 27 de junio de 2013

Crónica de una presentación

Se avecinaba un día especial: Mi primera presentación.
Me desperté temprano. A pesar de los nervios estaba contenta e ilusionada. Tanto la editorial como Luna y yo nos habíamos esforzado por organizar una presentación perfecta.
La editorial me hizo unos flayers que me encargué de repartir en mano (recordando viejos tiempos cuando trabajaba distribuyendo periódicos en mano xD), me mandó los diseños para los carteles, que mi padre me sacó (y que quedaron preciosos), también me mandaron marcapáginas para poder tener un obsequio con los asistentes, hablé con Caja Murcia para reservar el aula cultural y para terminar preparé con Luna lo que diríamos llegado el momento, pero dejando margenes para la improvisación (nuestro punto fuerte ya que somos un poco payasas). Nada podía salir mal o al menos eso pensaba. A medida que avanzaba el día las llamadas y mensajes empezaron a llegar avisando de que no acudirían al acto.
Hubo todo tipo de causas: estudios, trabajo, cumpleaños, mudanzas... otros ni siquiera avisaron simplemente pasaron. Los ánimos iban disminuyendo conforme pasaba el día y la hora se acercaba.
¡¡¡No podía ser verdad... no iba a ir nadie!!!
Mi madre me recordó que tenía que ir con una sonrisa, aunque solo asistiera una persona se merecía que diera todo de mí y hacerle pasar un buen rato.
Lo más surrealista estaba por llegar; llegamos al aula con una hora de adelanto. Quería saber cómo era la sala y si tenía que organizar algo, poner alguna silla, colocar los carteles, poner los libros, ect.
Me acerqué a la puerta y cuando fui a abrir... ESTABA CERRADA Y NO HABÍA NADIE DENTRO.
¿Cómo os quedáis? Yo me quedé helada, no podía cree que eso estuviera sucediendo.
¿Dónde estaba el encargado de abrir? Empecé a alarmarme, no podía ser verdad. Me auto-convencí de que llegaría con el tiempo justo, seguro que aparecería alguien, aún así intenté hablar con alguien llamando por teléfono pero nadie lo cogía.
Fue pasando la hora y la gente empezó a llegar, en ese momento agradecí que muchos me hubiera dejado tirada (no hay mal que por bien no venga no?) pero más aún agradecí a aquellos que estuvieron ahí para hacerme más llevadero el mal trago que estaba pasando.
Intente reírme, hacer una mofa de la situación que mejoró cuando los encargados de la “I ruta del orgullo gay” ocupó la puerta de entrada donde se suponía que teníamos que entrar (al menos vimos una exposición que pusieron). Diría que solo faltó que lloviera para rematar el día.
Pasada media hora se puso en contacto conmigo un muchacho de Caja Murcia preguntando dónde estaba... me llamaba desde CARAVACA DE LA CRUZ! Después de alucinar le pregunté si había forma de arreglar aquel desastre y me dijo que era imposible. Se disculpó por semejante error y colgamos.
Oficialmente no teníamos sitio para hacer la presentación y en la calle era imposible porque además de que se necesita un permiso estaba ocupado por los chicos del orgullo gay.
No había otra cosa que hacer: solo podía aplazar la presentación para otro día y debo agradecer enormemente la consideración de todos que a pesar del desastre se hicieron algunas fotos conmigo y me dedicaron unas palabras detrás de uno de los carteles.

Me demostraron con creces su generosidad y su saber estar además del apoyo que en aquel momento necesitaba en sacos de tamaño XXL.


Desde aquí quiero daros las gracias a todos los que estuvisteis allí que a pesar de todo me sacabais una sonrisa. Gracias por vuestras palabras que siempre tendré guardadas.

Así fue mi primera presentación. Más bien fue un intento de ella pero estoy convencida que la próxima irá mucho mejor. Peor es imposible, ¿no creéis?





Os dejo unas fotos de este día, hubo más gente pero me han pedido que no suba fotos de ellos y por supuesto lo respetamos.